|
Las pampas de Buenos Aires tienen sus símbolos en las estancias y el gaucho. Esta figura legendaria, diestro en las faenas de campo, permite vivir una tradición rural centenaria y peculiar en pleno siglo XXI.
Pueblos rurales distribuidos por toda la provincia que narran parte de la historia argentina, grandes estancias que reseñan un pasado y un presente agrícola-ganadero, artistas artesanos del cuero y de la plata que abren sus talleres al visitante y una gastronomía basada en la mejor carne argentina, dan vida a un estilo de vida inigualable.
En la actualidad, más de 300 estancias son en muchos casos espléndidas construcciones ocultas bajo añosas arboledas, edificadas en los más variados estilos arquitectónicos, con anchas galerías, patios con aljibe, ventanales artísticamente enrejados e interiores ambientados con muebles de época.
Estas estancias brindan servicios de primera calidad que incluyen alojamiento, espectáculos criollos y comidas típicas. Las actividades que se pueden realizar son las propias de un establecimiento rural (participación en tareas rurales, jineteadas, domas de caballos criollos y carreras de sortijas, bailes camperos, fogones criollos y guitarreadas) a las que se les suman las recreativas y deportivas como cabalgatas, bicicleteadas, paseos guiados y observación de aves, pesca y náutica en lagunas y arroyos.
La mayoría de las estancias se encuentran a menos de 250 Km. de la Ciudad de Buenos Aires. Atendidas por sus propios dueños, todos cultivan el arte de recibir con cordialidad, para que el huésped pueda experimentar a gusto, las costumbres y la historia del lugar. |