Cultura Gauchesca



El protagonismo del campo es indiscutible  en la conformación de la Argentina  y de la Provincia de Buenos Aires en particular, ya que ha sido el gran motor histórico de su desarrollo económico. Tanto así, que la intensa actividad agrícola ganadera de fines del siglo XIX y principios del XX  llegó a posicionar al País como “el granero del mundo”.

El trabajo del campo tuvo y tiene al gaucho como  máximo ícono. Este personaje singular, su forma de ser, sus costumbres  y su estilo de vida fueron forjando a través del tiempo la “cultura gauchesca” o “criolla”  que le ha dado identidad al País y fundamentalmente a la Provincia de Buenos Aires.

Lo gaucho no sólo tiene que ver con el paisaje y las costumbres, sino con una ética heredada de los primeros colonizadores españoles y por lo tanto es fundamentalmente cristiana, caracterizada por el amor al prójimo y la solidaridad que se brinda sin especulaciones en lo que la cultura popular  llama “gauchada”. Por eso, “ser gaucho” significa  ser desinteresado, ser generoso. 

Dos instituciones emblemáticas preservan esta  esencia de nuestra tradición: la Federación Gaucha Bonaerense y la Federación de Centros Tradicionalistas, que nuclean a  las agrupaciones  existentes en casi todas las ciudades de la Provincia. Ellas  mantienen caballadas y organizan jineteadas en las que se muestra la destreza y el valor de los domadores, en reuniones muy concurridas donde también se exhiben con orgullo  las prendas de vestir tradicionales del campo argentino.

La cultura gauchesca se manifiesta en muchos ámbitos. En literatura, música, teatro, pintura, artesanías, juegos y deportes, fiestas, gastronomía y vestimenta gauchesca, expresiones que hoy  se han convertido en importantes motivos de interés turístico-cultural.