El paisaje Pampeano
Más allá del horizonte, la Provincia invita a disfrutar de sus vastas llanuras y verdes pastizales. Recorrer estancias, granjas, chacras, casas de campo, ranchos y molinos; haciendas, cultivos y caminos arbolados. Escuchar historias de gauchos contadas en viejos almacenes, postas, y pulperías. Conocer el medio rural en contacto con la fauna y flora de las pampas supone no sólo hacerlo como un simple espectador, sino como protagonista de las faenas, ordeñando una vaca, amasando pan casero, alimentando animales de granja o fabricando quesos; experimentando las emociones y sensaciones que el campo puede brindar.
Los Pueblos
Diseminados por todo el territorio provincial, surgiendo a lo largo de la red ferroviaria como fruto de la inmigración europea que colonizara estas tierras, existen pueblos que conservan sus características y mantienen activas las tradiciones gauchescas a través de sus fiestas, de la preservación arquitectónica de sus edificios y de la defensa de actividades y oficios rurales. Aquí podremos, tras las huellas de sus valores históricos y culturales, descubrir un almacén de ramos generales de los albores del siglo pasado, visitar museos de arte en medio de un monte de caldenes, participar de fiestas tradicionales y presenciar espectáculos folklóricos como la doma, la yerra, los fogones y guitarreadas.
Las Estancias
Unas de perfil histórico, otras claramente lujosas, algunas ecológicas -surcadas por especies botánicas valiosas- y varias deportivas, las grandes estancias reseñan el pasado y el presente agrícola-ganadero de estas tierras. Edificadas en los más variados estilos arquitectónicos, responden a dos épocas muy determinadas de nuestra historia: Entre 1870 y 80 en el marco de la conquista del desierto, con la intención de diseñarlas para la defensa, los cascos se ubican cerca de los ríos, con presencia de cerco perimetral, patio central resguardado, gran espesor de muros y fuertes rejas.
Desde 1880 hasta fines del siglo XIX, en la época de poderío económico, aparece la influencia europea: castillos ingleses, fincas españolas, cascos renacentistas o normandos con mobiliarios de estilo acorde y cuidados parques. Generalmente atendidas por sus propios dueños, quienes acercan al visitante a los usos, costumbres y a la historia del lugar, entre sus anchas galerías, patios de aljibe, ventanales artísticamente enrejados e interiores ambientados con muebles de época, se brinda alojamiento, espectáculos y comidas típicas. Las actividades más comunes son recorridos libres a caballo, en sulky o en carretas, pudiéndose observar y participar de las tareas de campo, disfrutar de las piscinas, canchas de deportes, salones de juegos y el uso de la casa en un clima familiar. Espectáculos de destreza criolla al atardecer, fogones, guitarreadas y sabrosos asados criollos bajo las estrellas.
Granjas
Para conocer y practicar las tareas rurales el lugar ideal son las granjas educativas. Organizadas en predios donde se lleva a cabo un intensivo aprovechamiento de la tierra, podemos encontrar árboles frutales, huertas, corrales de aves y pequeños animales, potreros, establos y dependencias productivas donde apreciar, por ejemplo, la elaboración de pan, dulces y quesos. Allí el visitante puede expresar su sensibilidad por la naturaleza y el medio ambiente en contacto con las distintas especies animales y vegetales; se muestran y analizan los actuales sistemas de producción y comercialización, se difunden nuevas técnicas de cultivo sin elementos químicos y la crianza de animales de granja. Se realizan atractivas actividades de observación y participación en tareas de producción agropecuaria, como arreo y señalada de ganado, esquila, ordeñe, destete, recolección de miel, así como en fiestas populares y en espectáculos folklóricos y costumbristas, que se combinan con la degustación de la excelente gastronomía criolla. Es posible practicar otras actividades ecoturísticas y de aventura: cabalgatas, bicicleteadas, equitación, paseos en sulky o carruajes, pesca deportiva regulada, avistaje de aves, senderismo y trekking; además de vivir otras experiencias integradoras a través de circuitos y rutas gastronómicas y productivas.
Gastronomía
Alrededor del mate, infusión que representa la síntesis de la comunicación íntima y compartida, quien se encuentra por las pampas no debe dejar de degustar la comida típica regional por excelencia: el tradicional asado con cuero. Además de puchero, guiso carrero, pollo al barro, picadas, pastelitos y tortas fritas. La carne vacuna y las achuras son generalmente hechas al asador, acompañadas siempre de jugosas empanadas. En la gastronomía local se destaca la producción de embutidos y quesos. Y en cuanto a los postres sobresale el dulce de leche -que fuera elaborado por primera vez en una estancia bonaerense.
Actividades Gauchescas
El ámbito rural de la provincia es rico en actividades que son propias de la cultura gauchesca. El entretenimiento tiene su máxima expresión en los juegos de truco y taba. Aunque también se funda en el uso de la guitarra, con que se acompañan las coplas de los payadores en los fogones criollos y se animan las danzas populares -como la huella, el pericón y el malambo- en los bailes camperos. Pero en aquellas actividades basadas en el uso del caballo y la llanura, como la jineteada, la doma, la yerra, las cuadreras y las carreras de sortijas, es donde se ponen de relieve las destrezas de nuestros gauchos. Es que las más arraigadas tradiciones siguen vigentes en muchos rincones de la provincia. Entre los deportes brilla el pato, “el deporte nacional”, originado en la época colonial cuando los más expertos jinetes competían tratando de encestar en una red un pato o gallina metido en un pedazo de cuero y ganaba el que lograba llegar con el “pato” a su rancho. Tiempo después el pato se reemplazó por la pelota de cuero con seis manijas que se utiliza en la actualidad. La misma combinación de destreza de caballo y jinete se practica en el polo. Desde 1893 es un deporte cultivado en esta tierra, ya que las habilidades que exige están unidas desde siempre al hombre de las pampas, dando como resultado una reconocida supremacía mundial en su práctica. Las escuelas de polo radicadas en la provincia son reconocidas internacionalmente.
Artesanías
Plata, cuero, tiento, soga, mimbre, tejidos de telar, cerámica, madera, cuernos y huesos de animales. Materiales que en manos de los artesanos de la provincia se convierten en maravillas recreados en piezas originales: botas, sombreros, ceniceros, mates, fajas, ponchos, calzado y piezas de campo, como lazos, maneras y cuchillos.
Si bien existen artesanos en todo el territorio provincial, hay sitios en donde adquieren mayor relevancia; San Antonio de Areco, General Paz, General Madariaga, Ayacucho, Olavarría, Azul, Tigre, Balcarce, Chascomús y Carmen de Areco son algunos de ellos. En todos estos lugares se pueden visitar los talleres y conocer sus técnicas de trabajo, preservadas desde sus antepasados como símbolo de continuidad y valoración de esta expresión cultural
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