Con más de 268 hectáreas, la Reserva Municipal Los Robles propone un paseo entre la exuberancia natural de sus bosques nativos a orillas del Lago San Francisco. Se trata de uno de los pulmones verdes más grandes de la región.
El patrimonio botánico del Dique Roggero
El paisaje de la reserva es un mosaico biológico donde conviven especies implantadas y exóticas con vegetación autóctona. El imponente bosque posee ejemplares de ceibos, sauces, casuarinas y fresnos, destacándose el roble de pantanos que da nombre al lugar.
La flora nativa tiene protagonismo a través de talares y xerófilos de espinillo. El valor educativo del área se potencia con su vivero y el sector de especies nativas, destinados a la reforestación del territorio. Las caminatas guiadas proponen avistaje de aves y contemplación de atardeceres únicos en el Área Natural Protegida Dique Roggero.
Dormir bajo las estrellas
Para quienes buscan una estadía un poco más prolongada, la reserva y sus alrededores ofrecen diversas modalidades de alojamiento. Las cabañas y posadas tradicionales están equipadas con todos los servicios, desde WiFi hasta parrillas individuales.
La zona de camping mantiene la esencia del fogón y el contacto directo con la tierra.
Estancia El Dorado propone la experiencia de glamping, en domos construidos sobre decks elevados a casi dos metros del suelo, que combinan el confort de una suite con la aventura de despertar en medio del bosque.
Caminatas por la ribera
A la vera del Lago San Francisco, en sentido sureste, se extiende por 350 metros el Paseo Costero, un espacio diseñado exclusivamente para el uso recreativo y la contemplación del paisaje hídrico, priorizando la preservación del espejo de agua y su biodiversidad.